Episodio 1: Primer vuelo
Descripción
Una cápsula atraviesa la atmósfera de Titán envuelta en fuego. Se abre el paracaídas y, durante un largo rato, solo hay niebla naranja. Dentro, un dron duerme. A mil doscientos metros del suelo se suelta, cae, se despierta asustado y arranca sus ocho rotores uno a uno, justo a tiempo. Abajo le esperan las dunas, largas y paralelas hasta el horizonte. El dron aterriza, mira a su alrededor y se atreve a dar su primer salto. Pero el aire es tan denso que sube mucho más de lo que esperaba. Así descubre que en Titán volar es casi flotar. Juega con el viento, persigue su sombra a ras de duna y, al final del día, vuelve junto a la cápsula que lo trajo y envía su primer mensaje a casa: «He volado.» Este primer capítulo habla de llegar a un sitio desconocido y descubrir que lo que parecía difícil es fácil, y que lo fácil, estar solo, es lo que cuesta. Lo que hay de ciencia real: - Titán tiene una atmósfera de nitrógeno 1,5 veces más densa que la terrestre y una gravedad del 14 % de la de la Tierra: volar cuesta muy poco. - En superficie hace unos −179 °C. A esa temperatura el metano es líquido y forma lluvia, ríos y mares. - La niebla orgánica tiñe todo de naranja y no deja ver Saturno desde el suelo. - Las dunas no son de arena, sino de granos de materia orgánica. - La señal tarda entre 68 y 84 minutos en llegar a la Tierra, según la posición de los planetas. - El protagonista está inspirado en Dragonfly, un dron de ocho rotores que la NASA prevé enviar a Titán en la década de 2030.