Episodio 4: Tormenta
Descripción
Una racha riza el mar por primera vez. El dron despega para volver tierra adentro, pero el viento sopla cada vez más fuerte: vuela inclinado, con los rotores al máximo, y apenas avanza. La lluvia cruza de lado y la niebla se vuelve casi marrón. Se refugia tras una roca de hielo hasta que una ráfaga lo levanta del suelo y lo arrastra. En pleno vendaval, un guijarro de hielo golpea uno de sus brazos. El rotor 5 se para con las palas dobladas. El dron gira sin control, cae y choca contra una duna. Después, silencio. Sus ojos se encienden despacio. Siete rotores giran; el octavo ya no. Recalcula cómo repartir el empuje y lo intenta una vez, y otra, y a la tercera se queda en el aire, inclinado pero estable. Vuelve a casa con un balanceo nuevo, como quien cojea. Este capítulo trata de romperse un poco y seguir adelante de otra manera. Lo que hay de ciencia real: - La atmósfera de Titán es 1,5 veces más densa que la terrestre, así que el viento empuja con más fuerza. - Dragonfly, la misión de la NASA en la que se inspira el dron, tiene ocho rotores en cuatro parejas para tener redundancia: puede perder uno y seguir volando. - En Titán llueve metano y hay tormentas que oscurecen la niebla. - La señal tarda entre 68 y 84 minutos en llegar a la Tierra.