Episodio 3: Agua

Descripción    

Veinte kilómetros después, la punta de la sonda atraviesa el último centímetro de hielo y toca agua líquida. Agua salada, a dos grados bajo cero, en un océano que nunca ha visto la luz del Sol. Desde abajo, el hielo es un techo blanco e infinito del que cuelgan estalactitas. Entonces la sonda revela su secreto: su cabeza se separa del cuerpo, despliega aletas y una hélice y se convierte en un pequeño submarino. El cuerpo se queda anclado bajo el hielo como enlace con la superficie. El submarino, torpe al principio, aprende a nadar… y se lanza hacia la oscuridad, donde el sonar dice que el fondo está a 90 kilómetros. Un capítulo sobre llegar por fin a la meta y descubrir que solo era la puerta de entrada. Lo que hay de ciencia real: - Bajo el hielo de Europa hay, según las mediciones de las sondas que la han visitado, un océano global de agua salada. - Ese océano tendría entre 60 y 150 km de profundidad: más del doble que el agua de todos los océanos de la Tierra. - Bajo el techo de hielo se forman estalactitas de salmuera congelada, como las que se ven bajo el hielo antártico.